Escrito por Álvaro Martínez Cuenca.
El pasado jueves 10 de mayo se celebró la Asamblea territorial de mutualistas de la Mutualidad General de la Abogacía. La Mutualidad, no es la mutua médica que recientemente ha constituido de forma dudosa y polémica el Colegio; la Mutualidad es aquella otra de toda la vida, a la que muchos abogados aportamos mes a mes nuestras “cotizaciones”, para el día de nuestra jubilación. Somos unos 150.000 mutualistas, de los que 65.000 somos de Madrid, mayormente abogados, que hemos ahorrado más de 3.500 millones de euros que gestiona la Mutualidad.
El pasado año 2011, esta Mutualidad registró una cifra record de rendimiento mínimo, de tan sólo el 5,22%. Si observamos los resultados de los últimos 15 años, la rentabilidad ha ido disminuyendo progresivamente, de modo que la crisis económica no explica de por sí el mal resultado.
Por otra parte, en el difícil contexto económico que vivimos (de nacionalizaciones bancarias, rescates, convulsiones en los mercados, etc.), resulta sorprendente que en la asamblea del pasado día 10, tan solo estuviésemos 7 u 8 mutualistas interesados por la salud de nuestros ahorros y pensiones… 7 u 8, de los 65.000 que estábamos convocados.
Tal desinterés o apatía generalizados tiene múltiples causas o explicaciones. Pero la más evidente de todas, se puso de manifiesto al comienzo de la misma asamblea, en la que se presentaron 61 mutualistas para representar a todos los mutualistas madrileños en la Asamblea nacional del 9 de junio.
- Si sólo estaban 7 u 8, ¿cómo podía haber 61 candidatos?
Pues sencillamente porque de esos 61 candidatos, 59 eran trabajadores del Colegio de Abogados de Madrid (jefes de departamento, abogados, auxiliares administrativos, etc.), y tan sólo 3 eran mutualistas independientes, preocupados por la marcha de la Mutualidad.
Los 59 del Colegio, acudieron a votar, pero no se quedaron a la celebración de la Asamblea. Al fin y al cabo, el Colegio de Abogados, les había obligado a presentarse y votarse entre ellos, con papeletas pre-marcadas que se les entregó esa misma mañana. De este modo, se aseguraban que ninguno de los 3 candidatos independientes pudiesen salir elegidos, dada la baja participación en la Asamblea, y que ellos, los 59, fuesen elegidos por aplastante ventaja.
- Entonces ¿la Mutualidad es controlada por el Colegio de Abogados?
Lógicamente, y en lo que respecta a Madrid, la provincia con más mutualistas de toda España, desde luego… aunque los trabajadores, son meros hombres de paja, a los que mandan presentarse y votarse entre ellos, para que el Colegio tenga asegurados los 59 representantes por Madrid.
Curiosamente, el Colegio de Abogados, según los estatutos de la Mutualidad, es el responsable de convocar la Asamblea previa, y promover la participación de los mutualistas a través de la información, la transparencia, y el juego democrático.
Sin embargo, la convocatoria se hizo un jueves a las 10:30 de la mañana, hora de pleno bullicio laboral, y de dificilísima asistencia para muchos de sus mutualistas; las urnas para elegir representantes, sólo estuvieron abiertas de 10:30 a 11:30, con lo que, se limitan las votaciones a quienes puedan acudir al Colegio en un plazo tan estrecho. Para continuar, la información que dicen que se ofrecía en la convocatoria, esto es, el documento de trabajo, y la memoria del 2011, no se entregó con antelación, sino que sólo se ofreció instantes antes del comienzo de la asamblea. Y como cualquiera puede comprobar en la “Sala de prensa” de la página web de la Mutualidad, o en la página del ICAM, un mes después de la votación, ni siquiera se publica la lista de mutualistas electos.
De modo que, pudiendo convocar cuando desee, y dirigiendo el voto de los trabajadores, el Colegio se atribuye toda la representación de mutualistas por Madrid, y excluye cualquier participación ajena al Colegio, en una paradójica interpretación de lo que, se supone, una institución totalmente democrática.
Durante la Asamblea, los mismos asistentes se quejaron ante el Secretario de la Mutualidad, D. Silverio Fernández Polanco, de tan bochornosa asamblea, de 7 u 8 personas, y 61 candidatos; ante lo cual, con evidente incomodidad, el Sr. Fernández señaló al Colegio como responsable de las lamentables circunstancias en que nos encontrábamos, y dijo recoger las quejas de los mutualistas para transmitirlas a la Junta de Gobierno.
Desde cualquier punto de vista, la actitud lógica y esperable de una institución como el Colegio de abogados, que ve cómo sus miembros desconocen o no presentan suficiente interés por un asunto tan importante, sería promover la publicidad, la participación y la información entre sus colegiados. Sin embargo, nuestro Colegio, que en otro tiempo fue un ejemplo de honorabilidad y decencia, ahora actúa de forma oscurantista y sórdida, desactivando cualquier intento de participación en la Mutualidad, y copando los puestos de representación en ésta.
Poniendo este asunto en perspectiva, a nadie le debe sorprender la actitud totalitaria del Colegio, a la vista de cómo ha reaccionado ante las críticas por la constitución de la mutua médica. Lo que sí preocupa, y mucho, es que esta forma de actuar, tan lamentable y vergonzosa, se traslade a la recién constituida mutua, y dentro de poco, lo que se supone que es (o era) el servicio médico, se convierta en otro cortijo donde mande y disponga el señor decano con abuso de los mutualistas.
Luego la mutua médica, tal vez no sea la mejor opción…