Escrito por José Manuel Pradas.

Cuando uno quiere escribir un artículo periodístico o una colaboración sobre una determinada cuestión, empiezas a dale vueltas a la cabeza sobre cómo enfocarlo de manera rigurosa, amena y didáctica. Pocas veces me ha pasado como ahora, en que mi mente, que debe estar especialmente lúcida, cosa rara, me ha ofrecido tantas posibilidades de enfoque.
Así que entre las diversas alternativas, he decidido escribir un artículo detectivesco.
Pero claro, no esperen hoy un detective estilo Hércules Poirot o de novela negra americana tipo Bogart, no. Hoy las cosas se hacen de forma más sofisticada. Al detective moderno le puede bastar un ordenador que hace también las veces de máquina de escribir, suerte y si me apuran, un poquito de mala leche.
Y aquí estoy yo dispuesto a desentrañar “EL ENIGMA DE LA FUNDACIÓN CORTINA”.
Pero ya aviso. En esta entrega no veremos el resultado final. Y no porque me lo guarde, sino porque he sido incapaz de resolverlo.
Así que lector, si has llegado hasta aquí, te pido que según leas, consultes las mismas páginas que yo, para ver si entre todos podemos desentrañar este misterio que hasta ahora se resiste. Algo se puede haber escapado y sin querer, haya quedado atrás el hilo tras el que se esconda el ovillo que voy buscando.
Nuestro Colegio tiene un presupuesto de aproximadamente 50 millones. Con el Servicio Médico, saldrán de su control aproximadamente la mitad. Pero es que ya antes se había externalizado casi otro diez por ciento a través de la misteriosa Fundación Cortina. Por ella, entiendo, se canalizan las prestaciones asistenciales de nuestros viudos, huérfanos y otras tareas asistenciales.
Nota de humor. Como sigamos externalizando el gasto, el auditor de cuentas lo va a tener fácil. A este paso, le bastará saber cuántas insignias vende el Colegio a lo largo del año, el resto estará en manos ajenas.
¿Y quién es la Fundación Cortina? Venga, vamos a hacer el viaje juntos, visita conmigo la página de nuestro Colegio. www.icam.es
No parece que en la primera página encontremos nada, pero como torpes no somos, descubrimos una ventanita que dice “Servicios a Colegiados”. Pinchemos.
¡Bingo! Hemos acertado a la primera. Acabamos de descubrir otra ventanita que nos da la primera pista. En ella pone “Prestaciones asistenciales-Fundación Cortina”.
Excitado ante mi habilidad informática, pincho nuevamente en el enlace, no parece que el misterio de para tanto. Para qué habré empezado a escribir…
Decepción. Aparece que desde primeros de 2011 esta Fundación se lleva nuestros dineros para encargarse de las ayudas por incapacidad profesional y parto, ayudas a jubilados, a la dependencia y ayudas para estudios. No dice más.
¡Qué torpe soy! Debajo hay una ventana gigante que pone Fundación Cortina-Domingo Guerrero Grande. ¡A por ella!
Ya está. ¡Anda Me redirecciona a la web del Colegio! Bueno no pasa nada, aquí resolveré el enigma.
Hay dos sitios donde nuevamente se puede pinchar. En el primero pone otra vez prestaciones asistenciales. ¡Decepción! Me lleva a la página anterior donde dice que la Fundación se lleva nuestros dineros para encargarse, patatín patatán…
Pincharé el otro. Pone Archivo Cortina Digitalizado, Pues no he encontrado nada. Salvo que el señor Cortina se llamaba Manuel, era sevillano y tenía como clientes a los grandes aristócratas de mediados del siglo XIX.
Entonces, ¿quién es la Fundación Cortina?
Vuelvo a la página del Colegio. He hecho mi primer bucle. Creo que estoy como en esa película donde siempre era el día de la marmota.
Arriba pone. “Mapa del sitio”. Perfecto, aquí vienen todas las páginas visitables de la web del Colegio. Nueva decepción. En las páginas relativas a prestaciones asistenciales de lo único que me entero es de cómo se piden. Pero por lo que veo hay que pedirlas a través del Colegio. Luego, si lo tengo que pedir a través del Colegio, ¿qué pinta la Fundación Cortina?
Empiezo a ver que la tarea no es fácil y me siento entre frustrado (¿acaso no dice nuestra Junta que son un ejercicio de transparencia?) y enfadado.
No importa. Hay que seguir. Hace poco le dije a un amigo de la infancia, médico, que si sabía algo de otro amigo nuestro, también médico. Le había buscado por internet y había sido incapaz de encontrarle. Me dijo. Está muerto no lo dudes, es imposible que a un médico que trabaja en un hospital no le puedas encontrar a través de Google.
Así que voy a pedir ayuda a Mr. Google.
Otra decepción. Y van ya…
La Fundación Cortina existe para Google, pero si ves las cinco primeras entradas, la primera te lleva a la web del Colegio (segundo bucle). La segunda y la tercera entradas te dirigen a una página web que seguramente os sonará. www.defensaabogaciamadrid.com (por cierto, ¿tanto se nos visita? Yo que la Junta empezaría a preocuparme, bueno me consta que ya están preocupados, no tengamos falsa modestia). A partir de ahí las búsquedas nos llevan a páginas de informes comerciales, a que un tal Alberto Cortina y una tal Elena Cue han creado una Fundación con su nombre dotándola de 200.000 euros y que si quieres cortinas a buen precio, no dudes en visitar la página www.argosonline.es. Qué pena me digo, cambié las cortinas del despacho hace menos de un año.

Me lo están poniendo difícil. Tecleo en Google Fundación Cortina Domingo Guerrero Grande.
¡Que bien! Sale más o menos lo mismo pero…de repente, aparece una entrada al BOE de 24 de enero de 2011. Aquí encontraré lo que buscaba.
Tercer bucle. La paginita de marras lo único que me dice es que el Ministerio de Cultura ha dado una ayuda para digitalizar el archivo de los pleitos de don Manuel Cortina.
Estoy cansado y somnoliento. Por hoy ya está bien.
El enigma de la Fundación Cortina Domingo Guerrero Grande continúa.
¿Será una sociedad secreta?
¿Quién es su Patronato?
¿Qué Fondos tiene?
¿Quién los supervisa?
¿Qué hacen con los 4.409.000 euros que les damos?
¿Tan torpe soy que me he dejado algo atrás sin darme cuenta y es todo mucho más sencillo, u obedece a un especial cuidado en estar ocultos?
Tendré que continuar investigando. Si alguien quiere ayudar, lo agradeceré infinitamente. No me doy por vencido.


